Menard: Medio Siglo de Historia

Louis Ménard

¿Quién hubiera pronosticado, en la década de los años 50, que el presiómetro estaba destinado para grandes cosas y que iba a hacer historia? Seguramente un sólo hombre, el visionario Louis Ménard.

Nuestro fundador, Luis Ménard, nace el 4 de mayo de 1931 en la bahía del “Mont Saint-Michel”, en la Bretaña francesa,  pasó su juventud con su familia en “Arranches” antes de ingresar en la “Ecole Nationale des Ponts et Chaussées” (Escuela Nacional de Ingenieros de Caminos) de París en 1952.

Para su trabajo de fin de estudios decide desarrollar un aparato que va a revolucionar la geotecnia: el presiómetro. Mediante dicho aparato, Louis Ménard, desea medir in situ y con un solo ensayo, la presión límite del suelo y su módulo de deformación – a fin de calcular la capacidad portante y el asiento de un terreno. En 1954, cuando tiene apenas 23 años, registra la patente de su invento. A su salida de la escuela, se va realizar una práctica de un año a la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, durante la cual mejora su presiómetro y vuelve a Francia con un aparato funcional y miniaturizado en comparación con el prototipo del principio.

Los presiómetros Menard

Mientras cumple con sus obligaciones militares, en 1957, Louis Ménard desarrolla en paralelo la comercialización de su invento creando la empresa: “los presiómetros Menard”. El éxito le acompaña y Louis Ménard cuenta rápidamente con 4 licencias que le permiten la explotación de sus aparatos. Convence igualmente al Laboratorio Central de Caminos (Laboratoire Central des Ponts et Chaussées) de usar su material en su red. En 1959, aporta modificaciones a su presiómetro y registra una segunda patente. Al año siguiente, el presiómetro se exporta a Bélgica, Alemania, Suecia, Canadá e incluso Brasil en 1962 y Japón en 1963.

Recorriendo el mundo, su presiómetro bajo el brazo, Louis Ménard, contrata a Michel Gambia para dirigir su empresa. Revisando las teorías establecidas relativas a la mecánica del suelo, debe en paralelo desarrollar y exponer las técnicas del presiómetro al mundo científico y técnico. Se implica en cada proyecto y acompaña a sus clientes para interpretar los resultados del presiómetro.

En 1962, aún preocupado por compartir sus conocimientos sobre el uso del presiómetro, crea la revista bilingüe Sols-Soils cuyo redactor jefe es Michel Gambia. Sols-Sols con una periodicidad trimestral, era una publicación muy técnica al principio recibiendo enseguida la atención de la comunidad científica y pronto puesta a la venta en general.

Ese mismo año, divide su empresa en dos, por un lado “Las técnicas de Louis Ménard” (“Louis Ménard Technologies”) y por otro lado “Los estudios presionométricos Louis Ménard” (“Louis Ménard Pressure Measuring”). Dicha nueva organización le da oportunidad de desarrollar nuevos productos y lanzar su verdadera actividad de empresario desmarcándose de sus competidores mediante una oferta que incluye cálculos de dimensionamiento y el seguimiento de la mejora del suelo. Entre 1965 y 1970, gracias a esa imaginación fértil e ingeniosa registra varias patentes, entre otros el extensiómetro hidroneumático, o los anclajes de placas pivotantes que usará el ejército francés para llevar a cabo los ensayos nucleares del Pacifico.

Obras de Mejora del Terreno: Desarrollo Internacional

En 1969, aunque desea realizar el mismo los trabajos, se responsabiliza de su primera obra de mejora de terreno (30.000 m2) como empresario en Bormes-les-Mimosas (Provence Alpes Côte d’Azur). El terreno a tratar lleva numerosos bloques y sólo el presiometro se revela capaz de analizarlo. Alquilando grúas, Louis Ménard, ejecuta los trabajos mediante compactación dinámica. Sigue en la misma región con la obra de la marina de Mandelieu-la-Napoule (110.000m2) para la cual diseña y controla la compactación de un terraplén por apisonamiento mediante la caída de una masa de 8 toneladas desde 10m de altura.

En 1973, durante la obra de la “Compagnie Française de l’Azote” en “Le Havre”, Louis Ménard se convierte en verdadero empresario. Empieza entonces una fase de desarrollo internacional con la firma de importantes contratos, entre otros en Suecia y Suiza con una máquina – la mega – capaz de levantar una masa de 40 T a 40 m de altura. Decide  aceptar los retos más complicados, Louis Ménard persigue la concepción y la fabricación de máquinas inéditas a fin de aumentar la energía del apisonamiento, capaz de levantar cada vez más alto masas más pesadas. Para proyectos en Santo-Domingo, Bangladesh, Estados Unidos, África del Sur y Singapour, Louis Ménard hace construir cuatro trípodes capaces de desplegar una alta energía de apisonamiento.

La mayor época de desarrollo llega a su apogeo en el año 1977, con la construcción de la pista del aeropuerto de Niza, en ella los ingenieros de la empresa inventan una maquina que sale de la norma: de un peso de 800T, la maquina se construye en el sitio y se apoya sobre 168 ruedas. Con un voladizo de 8m, la gigamaquina, tal y como algunos la llamaron, levanta una masa de 200T a 20m de alto gracias a un cabestrante lineal innovador que se mueve mediante gatos anulares.

Hasta 1977 se había especializado en la compactación dinámica, pero la empresa empieza una diversificación de sus técnicas y gana en Singapur su primera obra de drenes verticales para estabilizar la primera pista del aeropuerto de Changi. Los drenes, a casi 43m de profundidad, constituyen el record del mundo de la época. Las obras de Nigeria y luego de Kuwait se realizan enseguida después de esta.  A parte de los drenes, la empresa experimenta la mejora del terreno por inclusiones rígidas.

El 15 de enero de 1978, se produce un giro dentro de la empresa con el fallecimiento de Louis Ménard. Aunque la empresa firma la realización de numerosos proyectos de prestigio, como los primeros proyectos de compactación dinámica bajo el agua  usando un cabestrante lineal y una masa tipo “coupe-frites”, la empresa se enfrenta a dificultades financieras. El grupo “Lyonnaise des Eaux” la compra entonces y toma el nombre de “Sol Compact Ménard”. Su actividad arranca de nuevo, en particular la exportación en la que importantes contratos se ganan en Arabia Saudí y Asia del Sur-Este. El espíritu de innovación sigue reinando en la empresa que desarrolla el procedimiento Texsol, muros de contención realizados con un mezcla de arena y flejes de polipropileno usado entre otros en las obras de ampliación de la carretera de la A7 gestionada por “Autoroute du Sud de la France”. Cuando la empresa gana la obra, la maquina Texsol, apodada  “texoseule”, existe únicamente como croquis. Se fabrica rápidamente y lleva perfectamente a cabo su objetivo permitiendo a la empresa ganar el primer premio de la innovación de la FNTP (Federación Nacional de Obras Públicas) en 1985. Sol Compact Ménard se centra de ahora en adelante en el segmento del mercado de los estudios y de la realización de obras. La diversificación que se produce y las primeras obras de columnas de mortero empiezan a aparecer.

El año 1987 marca un giro en la historia de la empresa que se vuelve independiente. Cuando fue vendida por sus accionistas, la empresa es gestionada por dos dirigentes: Jean-Marie Cognon y Pierre-Marie Bic. Adopta el nombre de Ménard Soltraitement y se da prioridad al desarrollo técnico a fin de permanecer líderes en el dominio del progreso tecnológico y de ofrecer a sus clientes soluciones eficientes, fiables y económicas. Se propone un servicio llave en mano  para el cliente con un compromiso de resultado, Ménard Soltraitement se diferencia otra vez de sus competidores. Los equipos de Ménard Soltraitement intervienen  con los clientes desde el estudio del terreno hasta la ejecución de la obra pasando por la concepción, los cálculos de dimensionamiento y la modelización.